Las puntas de dardos son las puntas de acero de la parte delantera de tu dardo steel tip. Determinan la firmeza con la que el dardo se queda clavado en el sisal, el agarre que tienen tus dedos en el momento de soltar y dónde queda el peso del dardo. En esta página encontrarás puntas de 26 a 45 mm, con y sin grip, para barrels estándar y para los sistemas intercambiables más habituales. Todas las puntas de esta categoría son para dardos steel tip y no son aptas para dardos soft tip.
Hay dos tipos. Las puntas estándar van prensadas en el barrel y se cambian con un repointer. Da algo más de trabajo, pero la oferta es amplia y las puntas son económicas.
Las puntas intercambiables las cambias tú mismo, sin herramientas o con la herramienta incluida. Así puedes probar otra longitud, otro grip u otro color en cuestión de segundos, sin tener que volver a montar la punta en el barrel. Las encontrarás por sistema, desde las Target Swiss Points y Harrows Quick Points hasta las Winmau Switch Points, Shot Turbo Points, Bull’s Convertible Points y Mission R2.5 Rapid Points.
La longitud de la punta cambia dos cosas: el equilibrio del dardo y el espacio entre el barrel y la diana. Una punta más larga desplaza algo de peso hacia delante y mantiene el barrel más alejado de la diana, lo que ayuda si agrupas mucho y los dardos se estorban entre sí. Una punta más corta lleva el peso hacia atrás y da un conjunto más compacto. Si quieres experimentar, cambia de un paso a la vez (por ejemplo de 30 a 35 mm) y deja igual el resto de tu setup. De lo contrario no sabrás qué cambio marcó la diferencia.
El filtro "Finalidad de la punta" divide el surtido según para qué sirve el grip. Las puntas con Finger Grip tienen relieve en la parte trasera, para jugadores que apoyan parte de los dedos en la punta. Las puntas con Board Grip tienen relieve hacia el extremo, lo que les ayuda a morder el sisal y reduce el riesgo de rebotes. También hay puntas que combinan ambas cosas y puntas sin grip, para jugadores que prefieren un acabado liso y limpio.
Con el uso, las puntas se embotan y se alisan, agarran menos en el sisal y provocan más rebotes. Con una piedra de afilar quitas las rebabas y devuelves una ligera rugosidad. No hace falta que quede como una aguja: una punta demasiado afilada o con rebabas daña las fibras de tu diana. Si una punta está doblada, acortada o realmente gastada, lo mejor es sustituirla. En las puntas estándar lo haces con un repointer; en las intercambiables solo tienes que roscar una nueva.


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